Individualidad Global
No reconozco este mundo. O no quiero reconocerlo, no puedo acostumbrarme al horror, ¿se está volviendo loco?, ¿ya lo estaba?, simplemente esto me paraliza, me asusta, y no se hacia donde ir, en ese estado solo puedo buscar consuelo en mi apatía y mis excusas sobre el comportamiento humano, filosofía forjada por y para aplacar mi miedo.
Pero siempre ha sido así, y la humanidad ha pasado por esto cada instante de su existencia, debo estar a la altura, no sé exactamente de qué, pero debo estar a la altura.
Umberto Ecco dijo ya hace tiempo que volvíamos a la edad media, que la tecnología nos devolvía allí, no comprendía nada, me resultaba imposible ejercer una reflexión sobre ese tema, sin que mi alrededor me hiciera regocijarme, desde la ceguera impuesta por la autocomplacencia de nuestros avances, en la carrera imparable hacia nuestra transición en dioses, desacreditando por completo cualquier reflexión coherente y objetiva sobre esta idea.
Pero nuestra evolución es solo una ilusión, modificamos y de qué manera el recipiente, pero la esencia, gracias a no sé qué, no podemos ni acercarnos, ya que para hacerlo deberíamos cambiarnos a nosotros mismos y para eso, deberíamos comprendernos.
En la primera oportunidad que hemos creído tener conocimientos y recursos para poder hacerlo, hemos llenado nuestras vidas de psicoanalistas y depresiones.
En este escenario de confusión, ha existido la sensación y la tentación adoptada por ciertos grupos de poder de que se da la situación para, por fin, poder ejercer el control sobre la población proporcionando toda clase de artilugios y dispositivos de comunicación con los cuales hacer más individual la percepción de la información y así, a través de la manipulación de dicha información conseguir la nulidad de la voluntad del individuo, una quimera.
En realidad, todos los esfuerzos por conseguir esa meta nos estaban proporcionando la salida que hacia tiempo estábamos buscando, una individualidad global, a través de la cual poder ser y sentirnos cada vez más individuales dentro de la cada vez más fuerte globalidad, formada por todos y cada uno de nosotros, eludiendo así toda responsabilidad personal en su evolución y asegurando, en la medida de lo posible, la independencia del individuo respecto del individuo.
Pero siempre ha sido así, y la humanidad ha pasado por esto cada instante de su existencia, debo estar a la altura, no sé exactamente de qué, pero debo estar a la altura.
Umberto Ecco dijo ya hace tiempo que volvíamos a la edad media, que la tecnología nos devolvía allí, no comprendía nada, me resultaba imposible ejercer una reflexión sobre ese tema, sin que mi alrededor me hiciera regocijarme, desde la ceguera impuesta por la autocomplacencia de nuestros avances, en la carrera imparable hacia nuestra transición en dioses, desacreditando por completo cualquier reflexión coherente y objetiva sobre esta idea.
Pero nuestra evolución es solo una ilusión, modificamos y de qué manera el recipiente, pero la esencia, gracias a no sé qué, no podemos ni acercarnos, ya que para hacerlo deberíamos cambiarnos a nosotros mismos y para eso, deberíamos comprendernos.
En la primera oportunidad que hemos creído tener conocimientos y recursos para poder hacerlo, hemos llenado nuestras vidas de psicoanalistas y depresiones.
En este escenario de confusión, ha existido la sensación y la tentación adoptada por ciertos grupos de poder de que se da la situación para, por fin, poder ejercer el control sobre la población proporcionando toda clase de artilugios y dispositivos de comunicación con los cuales hacer más individual la percepción de la información y así, a través de la manipulación de dicha información conseguir la nulidad de la voluntad del individuo, una quimera.
En realidad, todos los esfuerzos por conseguir esa meta nos estaban proporcionando la salida que hacia tiempo estábamos buscando, una individualidad global, a través de la cual poder ser y sentirnos cada vez más individuales dentro de la cada vez más fuerte globalidad, formada por todos y cada uno de nosotros, eludiendo así toda responsabilidad personal en su evolución y asegurando, en la medida de lo posible, la independencia del individuo respecto del individuo.

